Inspiración Noticias - Valencia, Abril 2025
LE
En él se analizaba una "mutación silenciosa" en los estantes del supermercado, citando un artículo de AIGA sobre cómo la industria de productos para conciliar el sueño —desde bebidas relajantes hasta snacks pro-somnolencia— se ha convertido en un mercado de 40.000 millones de dólares. La premisa resulta fascinante: el diseño ya no busca activar o dar energía.
En él se analizaba una "mutación silenciosa" en los estantes del supermercado, citando un artículo de AIGA sobre cómo la industria de productos para conciliar el sueño —desde bebidas relajantes hasta snacks pro-somnolencia— se ha convertido en un mercado de 40.000 millones de dólares. La premisa resulta fascinante: el diseño ya no busca activar o dar energía.
Ilustración del ilustrador Vin Valence
A veces, las mejores ideas no nacen frente a un lienzoen blanco, sino navegando por internet un martes cualquiera. Hace poco, durante una búsqueda de información, apareció un post del diseñador Vicente Luján que da en el clavo con una de las máximas del diseño.
En él se analizaba una "mutación silenciosa" en los estantes del supermercado, citando un artículo de AIGA sobre cómo la industria de productos para conciliar el sueño —desde bebidas relajantes hasta snacks pro-somnolencia— se ha convertido en un mercado de 40.000 millones de dólares. La premisa resulta fascinante: el diseño ya no busca activar o dar energía.
En él se analizaba una "mutación silenciosa" en los estantes del supermercado, citando un artículo de AIGA sobre cómo la industria de productos para conciliar el sueño —desde bebidas relajantes hasta snacks pro-somnolencia— se ha convertido en un mercado de 40.000 millones de dólares. La premisa resulta fascinante: el diseño ya no busca activar o dar energía.
En él se analizaba una "mutación silenciosa" en los estantes del supermercado, citando un artículo de AIGA sobre cómo la industria de productos para conciliar el sueño —desde bebidas relajantes hasta snacks pro-somnolencia— se ha convertido en un mercado de 40.000 millones de dólares. La premisa resulta fascinante.
Ilustración del ilustrador Vin Valence
En él se analizaba una "mutación silenciosa" en los estantes del supermercado, citando un artículo de AIGA sobre cómo la industria de productos para conciliar el sueño —desde bebidas relajantes hasta snacks pro-somnolencia— se ha convertido en un mercado de 40.000 millones de dólares. La premisa resulta fascinante: el diseño ya no busca activar o dar energía.
A veces, las mejores ideas no nacen frente a un lienzoen blanco, sino navegando por internet un martes cualquiera. Hace poco, durante una búsqueda de información, apareció un post del diseñador Vicente Luján que da en el clavo con una de las máximas del diseño.
En él se analizaba una "mutación silenciosa" en los estantes del supermercado, citando un artículo de AIGA sobre cómo la industria de productos para conciliar el sueño —desde bebidas relajantes hasta snacks pro-somnolencia— se ha convertido en un mercado de 40.000 millones de dólares. La premisa resulta fascinante: el diseño ya no busca activar o dar energía.