Estudio
Noticias - Valencia, Octubre 2025
Lo que un diseñador ve en
el jardín botánico.
el jardín botánico.
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Su presencia interviene directamente en el bienestar, en el humor y en la actitud de los vecinos que trabajamos a su sombra. Si el jardín no estuviera ahí, el estudio no sería el que es, porque el Botánico actúa como un pulmón creativo que oxigena las ideas y nos recuerda que los proyectos que realizamos beben de la realidad y cumple una fución. Nos recuerda que el diseño está al servicio de las personas e incluso de la propia naturaleza.
Pequeño rincón de los muros del jardín donde crecen las plantas de sombra.
El umbral: Un ejercicio de transición arquitectónica
A nuestra llegada, al visitante le recibe el Edificio de Investigación proyectado por Carlos Bento y Luis Gay. Es un edificio discreto, no busca ser protagonista, sino funcionar como elemento de transición. Un volumen de líneas rectas revestido de piedra, que fue construido en el 1987 y que actúa como marco y entrada al polifilo. La construcción alberga salas expositivas, biblioteca, estancias destinadas a la investigación y espacios para la gestión del jardín. Y por supuesto, cuenta con uno de las elementos más icónicos: el patio que se abre para dejar crecer un almez de más de 70 años.
Portada del catálogo de la exposición, editado con motivo de la muestra que tuvo lugar en la sala Estufa Fría del jardín. Diseño de Estudio Manuel Saez
Al adentrarse, el paisaje arquitectónico cambia de piel y retrocede más de cien años hasta encontrarse largos caminos, pasillos y umbráculos construidos a principios del siglo pasado. En estas joyas de hierro y ladrillo, la arquitectura se vuelve funcionalista en su sentido más puro. Las láminas de hierro no son solo estructura, sino soportes que tamizan la luz y crean el microclima exacto que cada tipología de plantas exigen. Es un ejercicio donde el material industrial se pone al servicio de la vida orgánica, resiste el tiempo con una elegancia que sigue sorprendiendo por su ligereza y sus juegos de retículas.
Entrada del edifcio de Carlos Bento con la relaición entre arquitectura y botánica.
La mirada del diseñador se aproxima y se enfoca más alla de los espacios. Si la arquitectura es el cuerpo del Jardín, el diseño gráfico podría recoger su ADN. Y en esta categoría, pocos proyectos de identidad visual en Valencia tienen una carga tan intelectual y humilde como la obra de Nacho Lavernia y Daniel Nebot para la marca del Jardín Botánico.
Marca creada por Nacho Lavernia y Daniel Nebot para el Jardín.
A partir de esta estrategia, crearon un código visual orgánico que se encuentra en su forma y en su propia naturaleza. Un elemento gráfico que escribiría la evolución de las especies a través de su forma; un diseño que no grita, sino que en palabras propias de los autores, “susurrara la historia de la vida”.
Todas estas manifestaciones estéticas convierte el paseo en una experiencia cultural añadida a la propia del jardín. Esta inmersión, también participa magnéticamente con llos estudiantes de la vecina Escuela de Arte y Superior de Diseño. Por sus bancos y calles, es habitual encontrar estudiantes de los primeros años rompiendo mano, dibujando frente a la geometría de las palmeras, los cactus o las estructura fractales de las plantas crasas. Para un estudiante, el botánico es un gimnasio visual donde uno puede aprender que la estructura de una hoja o la simetría de un tronco son las bases de cualquier composición funcional.
El aprendizaje para los diseñadores no reside unicamente en la práctica, sino en la lectura y en el bagaje que los referentes culturales e intelectuales nos supone. En este sentido, el entorno del jardín ofrece su versión a través de señalética y paneles que actúan como el hilo conductor en la relación entre su historia y su paisaje.
A través de estos diseños de información, el visitante asimila el legado de las figuras célebres que dieron forma a este oasis. Al recorrer las colecciones, el diseño de los paneles permite conversar con la memoria de Joan Plaça, aquel primer encargado que sembró la semilla del huerto renacentista original, o con la ambición científica de Antonio José Cavanilles, quien elevó el Jardín a la categoría de referente internacional.
Ejemplo de paneles didácticos con información de interés.
Incluso la recuperación del esplendor que hoy disfrutamos se explica a través de figuras contemporáneas como Manuel Costa Talens, cuya labor de rehabilitación fue clave para que el diseño y la botánica volvieran a caminar de la mano.
Así, entre la mirada de un diseñador y la información ofrecida por la universidad, el Jardín se revela como un archivo vivo donde los diseñadores nos educamos la mirada y conectamos igual que los visitantes con los siglos de sabiduría que sostienen elemento de este jardín.
Jardín Botánico de Valencia www.jardibotanic.org
Estudio Manuel Sáez https://www.msaez.com/barcelona
Estudio Nacho Lavernia y Daniel Nebot.